El sol afila la mañana en el muelle 2/3 en Dawes Point. Un doctor palestino le confiesa a un periodista israelí que la única solución es la resistencia pacífica. Éste último llama a la insubordinación virtual. Las palabras brotan de los altavoces y quedan colgadas de mástiles, aprisionadas entre las tablas del paseo marítimo, depositadas en las somnolientas olas que las perfuman de aceite diesel. Otras palabras, azuzadas por la brisa se deslizan rebeldes por la calle Kent y caen sin quererlo en un café a medio beber. Quiero pasar la noche en la torre norte del observatorio. Buscar un posible atajo entre Cástor y Pólux, perdiéndome entre las curvas de Hidra. Reclinarme bajo las escaleras, bajo el sol de la mañana del muelle 2/3 recogiendo palabras que aún no estén manchadas de sangre. Y frotarlas contra la hierba, envolverlas en papel de chupa-chups y regalárselas a los extraños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario