Tengo una cámara muy mala. Y aunque tenga buen ojo también tengo mal dedo. Así que me permito la licencia de continuar mis e-pístolas [después de tantos meses] con una ventana a nuestro último viaje a Te Wai Pounamu [o la Isla del Sur (NZ)]. [Mal]siguiendo la tradición del poeta andarín Matsuo Basho o Blaise Cendrars he querido dar forma a encuentros, escenas o pensamientos del viaje. Los poemas son resultado directo de una sentada. Sin pulir. A tiempo real. Perpetuando lo que veo [o imagino, que es lo mismo] casi en el mismo momento que lo escribo. Son poemas polaroid.
En todo caso, no son fruto del viajero buscando inspiración en la bruma de la tarde bajo las montañas con cuaderno y pluma en mano y palpitaciones en el pecho a lo Sturm und Drang. Sino más bien de un turista que se rasca la entrepierna de entre los bolsillos mientras espera a que le vendan un ticket al teleférico de Queenstown [con niño en brazos].
El concepto del tiempo es importante en todo este proceso. Yo siempre he sufrido un tanto de hostiaporosis, descalcificación espiritual [por lo menos catolicoapostolicayromana] pero estoy abierto a muchas maneras de percibir. Mi amiga pachi me llamaba viejo cuando le conté que las paredes de mi barrio me hablaban, contaban historias. Que tenían voz de viajero inglés y de abuela Rosalía. Los antiguos chinos tenían dos ideas relacionadas con el tiempo: primero el Lou-shou, que es lo que nosotros entendemos por tiempo lineal. Es decir, las cosas pasan en una línea que va de izquierda a derecha [pa mi]. Lo que queda a mi izquierda es pasado. Lo que queda delante es futuro. Diríamos que este es el universo de las causas y los efectos que nos enseñan en el cole.
El segundo de llama Hou-Tou, que es el tiempo circular. Aquí, el tiempo es como un charco donde pasado, presente y futuro se persiguen en vueltas y se tocan el uno al otro. Según esta percepción, ciertos fenómenos se atraen unos a otros estén donde [o cuando] estén. Este es el tiempo de Inconsciente Universal. La torrada de Sant Sebastiá co-existe con la pasada y la futura, a menudo se mezclan [sobre todo si mezclas]. A veces el efecto viene antes que la causa [que se lo pregunten a la virgen María, victimisima del Hou-Tou].
Este concepto ni es nuevo ni made in China. Janet Frame lo llamaba la ‘ciudad de los espejos’ donde la ciudad imaginaria, aunque reflejo, no se regía por las mismas leyes que las de la ciudad real. La física quántica y Einstein saben un rato de lo que hablo. Marty MacFly lo puso en práctica. De los aborígenes y su Tiempo de Sueño [dreamtime] ya hemos hablado. De los budistas, su samsara y su nirvana, al igual que de mis alumnos y su relación con los tiempos imperfectos e indefinidos, mejor no hablar.
Así, en estas líneas se mezclan personajes o situaciones que me iba encontrando por el camino. Que si Maui (al que conocí en Byron Bay haciendo surf) o el loco antártico de Scott, que partió en su quimera desde Christchurch [al que le gano Admunsen por dos días]. Josepino y los patupaiarehe, demonios atávicos que salen de noche [a veces es difícil distinguir al uno de los otros]. El Monte Cook (Aoraki), los buscadores de oro y la barrigota de Dione. Todos tienen cabida, al mismo tiempo, en el viaje.
Espero que os gusten
AVISO IMPORTANTE: Si usted sufre de poemorroides (escozor e hinchazón en el ano de su sensibilidad artística y/o lectora) consulte con su farmacéutico, médico o Tele5 antes de seguir leyendo. O ponga el futbol y recicle este e-mail. Gracias.
DJ 82
La nada atraviesa la noche
luna roja luna de parto
partida en negro.
Nace
el día se descubre
en diciembre sin fuego
reajuste de latitudes [por fin].
En Oxford Terrace se oye
el gemido de la ballena
jorobada ahogada
en líquenes de colores.
La insondable serenata
reduce las risas de los marinos
a simples rizos
de espuma
Solo el capitán Scott
Es incapaz de escuchar
la melodía.
Los cuarenta malditos
aúllan
visiones de gloria
de hielo.
De las olas
entre las algas y caracolas
Tane encuentra un niño.
Se llama Maui.
Km 72
El lago Tekapo
Se enchufa
En azul eléctrico
Neón de cuarzo.
La curva de tus nalgas
contornea
un cielo chato
nube plana
sobre infinito celeste.
La noche en pedazos.
Maui se prepara
para buscar a su madre.
Solitude N.2 (nombre de un arroyo)
Ríos de leche
y espuma rompen
el entresijo de raíces
verde y hoja
Aoraki
desdeñosa ramera
enseña
sólo
su húmeda lengua
de hielo
susurra
Whaia e koe te iti Kahurangi
Ki te tofu koe me mauka teitei.
Buscando los secretos del corazón
Inclina tu cabeza sólo ante una montaña.
Calles
La calle Luz de Luna en Reefton
es enrevesada y cuesta arriba.
La calle principal en Esperanza es
larga y extenuante
pero no lleva a ninguna parte.
La calle de la Sibila en Nelson
Se esconde entre el mar y las colinas.
Me pregunto si también esconde
algún hexámetro misterioso para mi.
Nunca lo sabré.
km 429
El cantonés Tin Pan
vendía verdura de puerta
en puerta.
Ahora queda la huella esqueleto
de una casucha
anochecida
enmohecida
sola
La corriente del arroyo sigue sonando
en mi menor [allegro fluido]
pero ya no es de oro
sino de lata.
7.36 p.m sobre la bahía de Tasman
chip
chirri chirri pip
chirri chirri pip pip
canta la golondrina
[suspendida]
por el viento del sur.
La marea baja.
[silencio]
Las vacas no dicen ni mu.
Fish and chops
Las olas se montan
y remontan entre sí
azuladas por los
southerlies.
La sangre de Kai-tangata
pinta el crepúsculo
rojo
zinc
En la orilla
yace
el cuerpo sin vida
de una oveja hinchada.
los blancos nudos de las olas
juegan en las orbitas de sus ojos
de hueso.
Lluvia
La magia technicolor
[dolby surround]
ha apagado el embrujo
de los patupaiarehe
medio hombres
medio bestias
llueve sobre la costa oeste
en el interior de la autocaravana
una pareja de turistas
alemanes
se hace el amor
entre las mochilas húmedas
la autocaravana
se moja.
sol [por fin]
un rayo de sol
o o o
en mi corazón
o o o
dos melanomas
o o
en mi espalda.
Bandadas de mochileros
Se doran al sol
[vuelta y vuelta]
En el puerto de Picton.
Y al final seré yo
[embadurnadito de crema]
El que acabe con un cáncer de piel.
Qué nos jugamos.




