Amigos terricolas de latitudes mas frias,
Estamos en otro universo.
Cuando vuelas durante dos dias y al final tocas tierra te das verdaderamente cuenta de que estas en otro universo. Se llama Pacifico y consta de tres constelaciones de sal y coral que son la Polinesia, la Micronesia y la Meganesia -desde donde os escribo. Hace poco esta terra australis incognita fue el ultimo destino de buscavidas, desperados y convictos. Ahora ya se porque. No hay nada que recuerde a la vida que has dejado atras. Es la tierra perfecta para empezar de nuevo, con otra identidad, con otra historia. Es la tierra de los nuevos convictos. los convictos de la memoria, del recuerdo. De los que escapan de una vida que quieren enterrar. No es mi caso. Para empezar el calor tropical te abraza hasta que te olvidas de que hace una semana llevabas guantes y bufanda. Yo llevo tres dias descalzo y la ciudad -menos el que trabja de 8 a 5- tambien. Cuando yo me levanto vosotros os acostais. Cuando vosotros buscais la estrella polar para situar vuestro norte yo busco la cruz del sur para marcar el meridion. Ni siquiera hay acentos en esta latitud [alguien se dio cuenta ya?]. En casi una semana que llevo aqui no he visto ni oido ninguna noticia de Europa [para que, si es otra galaxia?] y me alertan de que si voy a correr por el bosque mire el suelo para no pisar una tarantula o una serpiente o un escorpion o una aranya o un cienpies malencarado o cualquier bichejo de nombre impronunciable inscrito en la lista de los 100 animales mas venenosos del mundo. Creo que todo es leyenda. Pero por si acaso mirare.
El viaje no tuvo complicaciones -si no tenemos en cuenta que nuestro petit Josep entro en el avion con 39.3 de fiebre.
Despegamos de noche de un helado Heathrow y a las cuatro horas de vuelo y no se cuantas cenas (estoy convencido de que echan bromuro y valeriana insipida para que nadie moleste) estabamos sobrevolando San Petesburgo. Y todo era blanco alli abajo. La tierra -blanca- era casi imperceptible entre las nubes. Sobrevolando las estepas de Siberia, y entre el suenyo del avion y mi vigilia me parecio ver desde la ventana a Antoine [de Saint-Exupery, quien sino]. Volaba su vieja avioneta aereopostal, la que pilotaba de Tolouse a Dakar y hacia escala en el puerto de Palma. Yo le pregunte que que demonios hacia por alli con ese frio. Ademas, no habia desaparecido en la bahia de Carquerainne? Me dijo que eso es lo que siempre creyo la prensa. Despues viro sus alas a estribor y aferro su morro a mi ventanilla: "Estoy buscando un principe que conoci en un desierto y que vive en un pequenyo satelite, no sera el que tienes encima?" -me pregunto-. Le dije que era solo mi ninyo con fiebre. "Se le parece mucho". Me guinyo el ojo y con ademan antiguo derivo su avioneta al sur, hasta que desaparecio en la noche. En el asiento de atras iba Rimbaud. Dormia.
Al sobrevolar las praderas de Gobi empezaron a entrar mongoles por mi ventanilla. Habian echado una escalera de suenyo y eter por la que subieron para tomar el te conmigo. La leche era de camella. Eso dijeron. Tras varias discusiones acerca de donde esta la frontera del este con la del oeste me recordaron que hiciera como ellos. Que si queria ser nomada tenia que viajar con lo esencial. Eso es lo que hace el viaje continuo y eterno. Te esencializa. Te despoja de lo superficial, Si paras empiezas a poseer. Y al final lo que posees te acaba poseyendo a ti. Demasiado tarde, les dije. Pero tambien les dije que lo intentaria. Al septimo te Josepino se desperto con un tremendo vomito. Empapo a Dione de leche y los mongoles se fueron todos a tomar por culo. Nunca supe mas de ellos.
El pobre vomito leche y todo el paracetamol. Ni queria comer ni toleraba semejante porqueria de jarabe. La fiebre fue creciendo centesima a centesima hasta que una azafata medio chinita le dio un medicamento con sabor a cereza. Entre lagrimas y gimoteos miro a la azafata, se sorbio los mocos y se lo acabo tomando. No dije nada pero sabia que se habia enamorado de ella (o seria del uniforme rojo). Y la fiebre bajo.
Cuando la tormenta intestinal y febril amaino, -sobre el mar de la China- me dispuse a buscar entre las olas a un tio lejanisimo mio que murio en estos mares cuando trabajaba en un barco mercante. Pero no encontre nada. Nunca supe si lo enterraron en tierra o lo tiraron por la borda. Y por fin me dormi.
Al llegar a Sydney, y creyendo que todo estaba resuelto, nos quedaba el ultimo embarque hacia Brisbane -con restricciones de equipaje!!!-.Mi maleta de mano pesaba 7 kilos mas de lo permitido. "Que nadie se preocupe" espete "que ahora vuelvo". Y dejando la cola momentaneamente me fui detras de una columna (busque una cabina a lo superman pero no habia) y me llene el pantalon y la camisa de todos los libros que llevaba. 5 nada mas y nada menos (algunos tan pesados como los del analisis del discurso o los de estudios culturales!). Me puse al peque en el pecho (pa disimular un poquillo) y volvi a facturar. Parecia un robocop muy desmejorado. La senyorita me miraba raro. Los de atras me miraban muy raro. Dione se descojonaba. Pero al final embarcamos (bajo sospecha), pero embarcamos. Me retire como quien no quiere la cosa, asi, tan tranki, de espaldas, paso a paso, erguido como pinocho, pero feliz de haber pasado la ultima prueba.
Ahora me siento delante del ordenador bajo la torrida brisa del tropico. El arbol de mangos (manguero, mangante?) se balancea. Con un poco de imaginacion parece que hiciera fresquito. Pero no. Esta semana tengo entrevistas en tres universidades ("estamos muy interesados en verle pero no podemos prometer nada"). En esta galaxia tambien estan en crisis.
Todavia no estoy muy seguro de donde pararan nuestros pies de aqui a unos meses: el campus de Nathan, en la granja de macadamias y mangos en la frontera entre Queensland y Nueva Gales de Sur (el domingo recogi mi primeros kilos de macadamias), Tasmania, Rotorua, Aotearoa, las Marquesas, Samoa, el lago Decepcion, Bouganville, las islas Salomon (podeis oler el perfume a flor de frangipeni y diente de tiburon que hay detras de estos nombres?). Fuera como fuere y vaya donde vaya os llevare o todos en el bolsillo izquierdo de mi camisa. pegaditos a mi pasaporte.
Y si no volveis a tener noticias de la meganesia, no os preocupeis, haceos el dicho tan britanico y tan marinero que dice: no news, good news. Y buscadnos bajo la papaya. vos estimen edu, dione i el petit princep (Josep Leon).
Estamos en otro universo.
Cuando vuelas durante dos dias y al final tocas tierra te das verdaderamente cuenta de que estas en otro universo. Se llama Pacifico y consta de tres constelaciones de sal y coral que son la Polinesia, la Micronesia y la Meganesia -desde donde os escribo. Hace poco esta terra australis incognita fue el ultimo destino de buscavidas, desperados y convictos. Ahora ya se porque. No hay nada que recuerde a la vida que has dejado atras. Es la tierra perfecta para empezar de nuevo, con otra identidad, con otra historia. Es la tierra de los nuevos convictos. los convictos de la memoria, del recuerdo. De los que escapan de una vida que quieren enterrar. No es mi caso. Para empezar el calor tropical te abraza hasta que te olvidas de que hace una semana llevabas guantes y bufanda. Yo llevo tres dias descalzo y la ciudad -menos el que trabja de 8 a 5- tambien. Cuando yo me levanto vosotros os acostais. Cuando vosotros buscais la estrella polar para situar vuestro norte yo busco la cruz del sur para marcar el meridion. Ni siquiera hay acentos en esta latitud [alguien se dio cuenta ya?]. En casi una semana que llevo aqui no he visto ni oido ninguna noticia de Europa [para que, si es otra galaxia?] y me alertan de que si voy a correr por el bosque mire el suelo para no pisar una tarantula o una serpiente o un escorpion o una aranya o un cienpies malencarado o cualquier bichejo de nombre impronunciable inscrito en la lista de los 100 animales mas venenosos del mundo. Creo que todo es leyenda. Pero por si acaso mirare.
El viaje no tuvo complicaciones -si no tenemos en cuenta que nuestro petit Josep entro en el avion con 39.3 de fiebre.
Despegamos de noche de un helado Heathrow y a las cuatro horas de vuelo y no se cuantas cenas (estoy convencido de que echan bromuro y valeriana insipida para que nadie moleste) estabamos sobrevolando San Petesburgo. Y todo era blanco alli abajo. La tierra -blanca- era casi imperceptible entre las nubes. Sobrevolando las estepas de Siberia, y entre el suenyo del avion y mi vigilia me parecio ver desde la ventana a Antoine [de Saint-Exupery, quien sino]. Volaba su vieja avioneta aereopostal, la que pilotaba de Tolouse a Dakar y hacia escala en el puerto de Palma. Yo le pregunte que que demonios hacia por alli con ese frio. Ademas, no habia desaparecido en la bahia de Carquerainne? Me dijo que eso es lo que siempre creyo la prensa. Despues viro sus alas a estribor y aferro su morro a mi ventanilla: "Estoy buscando un principe que conoci en un desierto y que vive en un pequenyo satelite, no sera el que tienes encima?" -me pregunto-. Le dije que era solo mi ninyo con fiebre. "Se le parece mucho". Me guinyo el ojo y con ademan antiguo derivo su avioneta al sur, hasta que desaparecio en la noche. En el asiento de atras iba Rimbaud. Dormia.
Al sobrevolar las praderas de Gobi empezaron a entrar mongoles por mi ventanilla. Habian echado una escalera de suenyo y eter por la que subieron para tomar el te conmigo. La leche era de camella. Eso dijeron. Tras varias discusiones acerca de donde esta la frontera del este con la del oeste me recordaron que hiciera como ellos. Que si queria ser nomada tenia que viajar con lo esencial. Eso es lo que hace el viaje continuo y eterno. Te esencializa. Te despoja de lo superficial, Si paras empiezas a poseer. Y al final lo que posees te acaba poseyendo a ti. Demasiado tarde, les dije. Pero tambien les dije que lo intentaria. Al septimo te Josepino se desperto con un tremendo vomito. Empapo a Dione de leche y los mongoles se fueron todos a tomar por culo. Nunca supe mas de ellos.
El pobre vomito leche y todo el paracetamol. Ni queria comer ni toleraba semejante porqueria de jarabe. La fiebre fue creciendo centesima a centesima hasta que una azafata medio chinita le dio un medicamento con sabor a cereza. Entre lagrimas y gimoteos miro a la azafata, se sorbio los mocos y se lo acabo tomando. No dije nada pero sabia que se habia enamorado de ella (o seria del uniforme rojo). Y la fiebre bajo.
Cuando la tormenta intestinal y febril amaino, -sobre el mar de la China- me dispuse a buscar entre las olas a un tio lejanisimo mio que murio en estos mares cuando trabajaba en un barco mercante. Pero no encontre nada. Nunca supe si lo enterraron en tierra o lo tiraron por la borda. Y por fin me dormi.
Al llegar a Sydney, y creyendo que todo estaba resuelto, nos quedaba el ultimo embarque hacia Brisbane -con restricciones de equipaje!!!-.Mi maleta de mano pesaba 7 kilos mas de lo permitido. "Que nadie se preocupe" espete "que ahora vuelvo". Y dejando la cola momentaneamente me fui detras de una columna (busque una cabina a lo superman pero no habia) y me llene el pantalon y la camisa de todos los libros que llevaba. 5 nada mas y nada menos (algunos tan pesados como los del analisis del discurso o los de estudios culturales!). Me puse al peque en el pecho (pa disimular un poquillo) y volvi a facturar. Parecia un robocop muy desmejorado. La senyorita me miraba raro. Los de atras me miraban muy raro. Dione se descojonaba. Pero al final embarcamos (bajo sospecha), pero embarcamos. Me retire como quien no quiere la cosa, asi, tan tranki, de espaldas, paso a paso, erguido como pinocho, pero feliz de haber pasado la ultima prueba.
Ahora me siento delante del ordenador bajo la torrida brisa del tropico. El arbol de mangos (manguero, mangante?) se balancea. Con un poco de imaginacion parece que hiciera fresquito. Pero no. Esta semana tengo entrevistas en tres universidades ("estamos muy interesados en verle pero no podemos prometer nada"). En esta galaxia tambien estan en crisis.
Todavia no estoy muy seguro de donde pararan nuestros pies de aqui a unos meses: el campus de Nathan, en la granja de macadamias y mangos en la frontera entre Queensland y Nueva Gales de Sur (el domingo recogi mi primeros kilos de macadamias), Tasmania, Rotorua, Aotearoa, las Marquesas, Samoa, el lago Decepcion, Bouganville, las islas Salomon (podeis oler el perfume a flor de frangipeni y diente de tiburon que hay detras de estos nombres?). Fuera como fuere y vaya donde vaya os llevare o todos en el bolsillo izquierdo de mi camisa. pegaditos a mi pasaporte.
Y si no volveis a tener noticias de la meganesia, no os preocupeis, haceos el dicho tan britanico y tan marinero que dice: no news, good news. Y buscadnos bajo la papaya. vos estimen edu, dione i el petit princep (Josep Leon).
p.d: disculpad la falta de tildes pero asi somos en el sur.
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