mis queridos salmonetes,
gracias por vuestros e-mail/consejos con respecto a mis opciones de trabajo.
Os tengo que contar que cada uno de ellos contiene una información valiosísima de como sois cada uno de vosotros. Como dice mi amiga Elalt (la que viene del alto) se podría hacer un estudio sociológico con todas las respuestas. Creo que las guardare y os las pasare de aquí a treinta años a ver si pensáis lo mismo.
Al final gano' el sentido común (en el estricto sentido literal de la expresión) y me decante por la opción C: Soy profesor en la facultad de Artes en la Departamento de Lenguaje y Estudios Culturales Comparativos de la Universidad de Queensland (carajo, nunca había trabajado en un sitio tan largo!)
Pero al fin de al cabo todo es lo mismo, dar clase. Aunque aquí todos me escuchan.
La vida en el campus es de lo mas divertida -creo que tendré que dedicarle todo un e-mail porque es todo un mundo y toda una fauna-. Me extraña que David Attenborough no se haya presentado aquí con el equipo de cámaras de la BBC para estudiar el aletargado modus viviendi del investigador coreano o del profesor francés -compañero de despacho- que esta elaborando un diccionario de registros emocionales del tailandés al francés (y es que no te diriges a tu pareja igual -me refiero al pronombre-cuando estas mimoso, cabreado o hemorroidico) y del que puedes adivinar cuantas clases ha tenido en función de su [des]peinado.
Como ya sabéis, los fines de semana solemos bajar a la granja de macadamias donde la naturaleza te tutea y tu te pones a sus pies señora, no sabe lo estupenda y frondosa que esta hoy usted. No sacara hoy sus abalorios reptiles para lucirlos al sol?
Little Glen, el hermano de Dione que ha decidido construirse una cabaña con su compañera -Tash- y vivir de lo que le da el bosque, tiene un harén de tablas de surf que -debido a su compromiso con la tierra y los ciclos de plantación- ya no tiene tiempo de usar. En un momento de bravado le pedí que me prestara una. Me dio una tabla que había construido el, una Mini-Malibu de la serie Wurtula, las primeras que construyo. Y la cinta que me une a la tabla? No tiene, me dice. Tienes que hacerte uno con la tabla, y así uno con la ola y el mar. Entonces empezaras a deslizarte como los peces (la ostia pensé yo! ya estamos, ya ha vuelto a fumar y solo son las 8.30 de la mañana). Bueno, que sea lo que Neptuno quiera.
El dia se presentaba nublado (grey on grey que dice Tash como escenario favorito de los tiburones) y las olas rompían con mucha espuma en Byron Bay, una de las mecas del surf. Mucho turista. Yo también, pero mi tabla es custom. Pongo cara de lugareño. Lo mejor es medio levantar las cejas y hacer como que sabes con el ojo medio cerrado y hacer que cuentas series...una, dos, tres, esta es la buena. Por supuesto nunca la coges. La dejas para los novatos que practiquen.
Después de unas horas, ya resueltito, me propongo inventar un nuevo estilo, el sub-surf. Es básicamente lo mismo pero al revés. Agarrado de pies y manos a la tabla bajo el agua dejando que la ola te lleve Dios sabe donde porque un capullo no le ha construido un cordelito que vaya atado al pie y no quieres nadar dos millas para recuperarla. Y así voy tragando agua y algún alga.
En una des esas esperas se me acerco' un chiquito bien fuerte, de piel muy morenita y rizos quemados por el sol. Tuvimos una breve conversación entre ola y ola de la cual transcribiré solo lo que recuerdo:
Yo, bravucón: Que pasa tío? Molan las olas hoy eh?
el, dubitativo: tu no eres de aquí no?
yo, desconcertado: bueno, eso es relativo...
el, seguro: tu no has cogido una ola en tu vida...
yo: el mar de donde yo vengo no tiene grandes olas. Pero cada ola tiene mas historias que las veinte mil olas del Pacifico.
el: Tu mar es un mar viejo. Desgastado. Los hombres lo habéis matado.
yo: Mi mar es un mar de esperma y sangre -que dice Pavese-. Las maderas del bajel de Odiseo mecen hoy los sueños de las sirenas. Todavía hay quien divisa las velas de Eneas desde las murallas de Cartago y los pies de los niños se enredan entre las algas sin saber que en realidad son los cabellos de Dido. Las olas rompen en los acantilados de Lesbos intentando despegar el amor que Safo esculpió para siempre en sus orificios. Simbad el Marino estuvo amarrado frente a mi casa. Bajo mis olivos.
el: Mi mar es un mar de frontera. de descubrimiento. Magallanes, Cook, Van Diemen son de los primeros que os hicieron llegar noticias de nosotros. Melville y ese soñador de Jack London os lo adornaron de ron y magnolia. Pero nosotros aquí seguimos escondidos bajo las olas o bajo la aleta de la ballena jorobada. Guardando nuestros secretos. Nuestro misterio es joven.
yo, que ya se con quien hablo: Mira Maui, puede que levantaras los cielos y deshicieras el camino del sol. Pero no seas fanfarrón. Que tal están tus hermanos?
Maui: siguen pescando en el arrecife, alumbrados por la hoguera y los infinitos ojos de la noche.
Yo: Es verdad que pescaste Te-Ika a Maui (la isla del norte) y Te Waka a-Maui (la isla del Sur)?
Maui: Eso solo es lo que conocéis vosotros. El misterio del Pacifico se forma y destruye cada día. Aunque yo hice que el sol vaya lento nunca seréis lo suficientemente rápidos para verlo quieto. Y sin embargo vivís demasiado deprisa. Esa es vuestra paradoja constitutiva: queréis conocerlo todo. Y en ese afán se os escapan los detalles más pequeños, los más simples, los esenciales.
Yo: Eres muy joven para darme lecciones. Puede que tengas razón, pero que me dices de la sal pegada a la piel y a la camiseta mientras vuelves en bici después de un día de playa, o el tesoro turquesa que se deshace en millas en mi costa norte, y el topless, que me dices del topless?
Maui: Cada uno se contenta con lo que quiere.
Yo: Si nos volvemos a encontrar, joven Maui, déjame que te lleve durante unas horas a mi mar. Tomaremos fonoll mari y gamba roja con Neptuno y Caribdis; te enseñaré donde desvirgue' las alturas [y las profundidades] en el Nautilus; beberemos todos los vinos y los aceites de las ánforas en la oscuridad oceánica; bailaremos entre las canyes velles i los espetons; haremos cosquillas a los pies de mi Martina y de Xavi sin que se enteren; veremos desde el fondo la panza del Ferreret partir la bahía de Soller en dos y te llevare a Sa cova blava o a mi cueva del vell mari. Puede que nos encontremos con una foca monje -dicen que han visto una-, una tintorera y si hay suerte, una Nereida. Y entenderás porque no puedo amar mas que una sola mar.
Al acabar de decir esto el joven Maui desapreció entre la marea y la espuma. Pero todavía le oía reír.
Creo que lo que little Glen puso en la ensalada -orgánica-de la cena no era orégano. Estoy un poco mareado. Y hay mucha corriente. Estoy cansado y ya es hora de irse.
El mar se levanta en ola -como ha hecho toda la mañana- y me veo encima de la tabla, esta vez de pie, deslizándome hacia la costa. Suave, como cuando te afeitas a los trece años. Firme.
Flotando hasta la orilla donde me esperan con una toalla y la promesa de ir a comer fish and chips.
Un peto' salat -pero no gaire.

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